El Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz proporciona las reseñas contenidas en este Boletín como un servicio a la comunidad psiquiátrica. Estos contenidos provienen de material publicado en otras revistas especializadas en este campo y no son producto de la opinión o de la posición del Instituto a menos que se estipule específicamente. El Instituto no patrocina productos, corporaciones ni organizaciones y está libre de cualquier responsabilidad.

Vol. 31 Núm. 8 Agosto (2020): Información Clínica

Existe una comorbilidad importante entre trastorno por uso de sustancias (TUS) y trastorno de estrés postraumático (TEPT) en víctimas de violencia por abuso sexual; el consumo de sustancias previo a la agresión podría tener un impacto en el desarrollo subsecuente de TEPT. Esta revisión busca ofrecer una perspectiva general para comprender los efectos de la intoxicación aguda y del consumo problemático crónico de sustancias en el desarrollo de síntomas de TEPT en víctimas de abuso sexual. Los artículos revisados muestran que la intoxicación aguda y el consumo problemático crónico de sustancias se asocian con menor presentación inicial de síntomas, pero con mayor cronicidad del TEPT; asimismo, señalan que factores, como el culparse a sí mismo y la aparición de reacciones sociales negativas, influyen en la recuperación del TEPT. Tomando en cuenta los resultados, se hace énfasis en la importancia de detectar rutinariamente el consumo de sustancias en las víctimas de abuso sexual y desarrollar intervenciones tempranas para tratar a dichas víctimas y evitar la cronicidad.

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El objetivo del estudio fue investigar la prevalencia y los predictores de síntomas de estrés postraumático (SEPT) durante el brote de COVID 19 en Wuhan China. Se interrogaron a 285 habitantes, utilizando un cuestionario de estrés postraumático y uno de evaluación de sueño. Con los resultados se realizaron análisis de regresión jerárquico y pruebas no paramétricas. Se encontró una prevalencia de SEPT de 7%, siendo las mujeres quienes reportaron mayor cantidad de síntomas de reexperimentación, hiperactivación y de alteraciones negativas del afecto y cognitivas. Los participantes con mejor calidad de sueño y menos despertares durante la noche mostraron menor nivel de SEPT.

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Diversos estudios han reportado el beneficio de la prazosina para tratar alteraciones del sueño en el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Un ensayo reciente no le encontró ventajas sobre el placebo. Para reevaluar esta nueva evidencia se realizó un metaanálisis, encontrando que la prazosina produjo mejoras significativas en gravedad general del TEPT, pesadillas y calidad del sueño, en comparación con el placebo, aún con la inclusión del último ensayo, en el que el efecto mayor obtenido por placebo minimizó las diferencias entre ellos, sobre todo en la evaluación de pesadillas. Así, los resultados negativos del ensayo en cuestión no anularían el efecto favorable de la prazosina, aunque se requieren otros estudios para identificar poblaciones y contextos más adecuados para su uso.

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Se ha cuestionado la validez del trastorno de estrés postraumático complejo, propuesto en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS como diagnóstico independiente del trastorno de estrés postraumático y del trastorno límite de personalidad, con los que comparte características clínicas sustantivas. Varios estudios han evaluado el comportamiento de estas propuestas diagnósticas mediante análisis de clases latentes, con resultados que apoyan que son distinguibles entre sí, sustentando el reconocimiento del TEPTc como una entidad de diagnóstica distinta, con lo que se buscaría mejorar la precisión nosológica y las consideraciones terapéuticas con respecto a estas condiciones clínicas.

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